DOÑA REBECA


En el paradero 9 del Vergel
doña Rebeca fríe ternura con sabor a sopaipillas
amasa el frío con sus manos
y la convierte en sol para todos.

¿Doña Rebeca,
cuántas cenizas guardas debajo del pañuelo sobre tu cabeza?
¿Qué otras cenizas quedaron en  tu  almohada
esparcidas en sueños, lágrimas que no sofocaron tus años?

Doña Rebeca hace compartir al policía con el bandido
un pedacito de piojo, el pan y la sonrisa.
Los gatos comparten sus pulgas
y los perros felices sus garrapatas.

En su mirada no cabe este gran incendio
doña Rebeca no sabe del fuego que le arde en su corazón
hace de esta calle carbonizada un comedor

friendo a fuego lento sopaipillas donde se inflama su amor.


                                                                                                     ©Un Incendio que habla y otros fuegos
Todos los poemas están registrado con derechos
de autor, por lo que se pide citar la fuente.
©Registro de Propiedad Intelectual: 254.014
ISBN: 978-956-9227-22-6

SALVADOS POR LA CAMPANA

Más de una vez comulgue bajo la mano del cura Pepo
rezando el recuerdo
rezos que ya no están
rezos disparados con balas
porque las balas no llegan donde Dios
pero si los pecados y la limosna.

En el patio de mi colegio
el cura levantaba una quebrada de Valparaíso
y el cielo de septiembre se caía de golpe
alto como la cúpula de la Iglesia La Matriz
donde muchos se salvaban por la campana
se caían los un, dos, tres por mi y por todos mis compañeros
jugando con las lágrimas escondidas en los ojos de mis profesores
y se liberaba a Miguel Woodward  del óxido de La Esmeralda
a Carmen Gloria Leranas flameando en el cerro Esperanza
y a Mario Morris arrimando de nuevo los conteiner de sueños.

Muchos se salvaron por la campana del cura Pepo
hasta Jesucristo se liberaba y les sacaba los clavos a otros
otros que pasaban por Plaza Echaurren a lavarse los pies
en los charcos donde se desnudan los zapatos
y se clavan los adoquines en la piel de los estigmas
y se camina por callejuelas peligrosas de indiferencia.

Así es como muchos se han salvado por la campana
campana que se tumba para camuflarte del frío
y también de las balas
del talan talan de la represión.

Más de una vez comulgue el verbo
de algún Cristo bajo la mano del cura Pepo.



©Un Incendio que habla y otros fuegos
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EL REBROTE DE LOS SUEÑOS

a don  Atalí Vargas

Cada paleada sacando cenizas mezclada con ladrillos, madera carbonizada embetunado con la rabia del fuego, ver el rostro de don Atalí que pareciera que con su bastón, ahora sostenía más allá de su cuerpo, sostenía el peso de una lágrima que no fue suficiente para salvar tantos años la gota de sudor.  Hasta que algo duro debajo de la tierra llamó la atención, y era una caja de zapatos que contenía: Una estatuilla de cobre con el busto del Presidente Salvador Allende Gossen, acompañando los libros  El Canto General, El Quijote y el Popol Vuh y una nota de puño y letra de su padre hace 40 años que decía - Para que este incendio no se lleve nuestros sueños.


(Cerro la Cruz, sector el Vergel – Valparaíso 14 de abril del 2014)


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PERDER EL CONTROL DEL CIELO

 Me inventas astros en mis parpados cerrados como una estrella ilegible aprendiendo mi nombre en tus pechos dejándote tocar cambiando ...