MAÑANERA


El sol despierta a tu macetero
ilumina a la mesa
la flor que desnuda tu levadura
y el olor a tu pan recién sacado del horno
fresco
caliente 
tierno fuego del racimo
a mis temblores humeantes como alas de chirigüe
silbando parado y separando al viento de la lluvia
que se posan por tu ventana
para caer por el vidrio templado
donde entra el fulgor de un rayo
a tu boca de alba ardiente
y todo ese cielo donde se condensa esta mañana
el agua de tus astros que iluminó esta noche
en la tierra mojada de tu cama.

PRECIPITADO


Hinchado por el excesos de deseos
por lo que el silencio excede
por lo que la soledad acompaña
y lo que la propia desnudez esconde.

Voy a recostarme por una tarde
con toda la carne y sus cicatrices al poniente
viéndome en su espejo ocaso
la tiesa mueca de ir muriendo de apoco.

Precipitado marasmo retrocediendo en sombra
y con la urgencia de igualar el retroceso
de la aguja del biológico reloj
me miro a los ojos y el parpadeo es tic tac
de una muerte continua.

REFUGIO AL ARDOR

Homenaje a Camilo Catrillanca


Abrázame el dolor

mas no lo alivies ,

el peso de una bala a un compañero es ardor

refúgiame como en un hospital

como aquel donde se murió Camilo Catrillanca

herido de historia

herido de vida

herido de rabia

                no de él sino de los fascistas

que aun siguen recolectando muertos

por el bien del mercado.


Refúgiame compañera

guarda las cenizas que nos llegan del sur

vuelvelas hacer brasas y piñón

deja caer el frio y eleva la lluvia.


Compañera en lo alto de tu quebrada

refugia  el vuelo de una águila y calma sus heridas.

Dame de sus plumas una lanza que salga de tu bosque

con la fuerza del silbido del viento y la memoria de un roble.

También háblame con la altura de un canelo

de tu voz de madera color rojizo

como la tierra y sangre de Temucuicui

dame del maqui la juventud de una piedra

que al hacer lanzada haga brotar de la tierra

la voz de tus antepasados como el sonido de una lluvia

que al terminar en nuestra piel se haga más de barro.


Compañera refugie la palabra en su boca

guárdela y también guárdeme este tractor

que hace de la tierra un campo santo hablar.

El sueño de un niño mapuche y sus pies de tambor

es un trabajo de tierra antigua que la noche cubre

y que hace siglos lucha por cosechar

la luz del sol que viene a sus abuelos a saludar.


Refúgiame compañera

como el alto follaje que cubre a una loica

con su pecho rojo ardiendo

por la sangre de los caídos.

Quiero de tus senos

de tu alma humilde

tu comprensión de mujer

paridora de la savia de la tierra

y color del fuego que nace desde la injusticia.

Tienes el preciso refugio al ardor de la rebeldía

después de hacer el camino de una bala

por el sueño azul de Camilo Catrillanca.

Compañera libertad.

PERDER EL CONTROL DEL CIELO

 Me inventas astros en mis parpados cerrados como una estrella ilegible aprendiendo mi nombre en tus pechos dejándote tocar cambiando ...